Levanta tus ojos al cielo, ya que es una invitación para nosotros, y toma la cruz y sigue a Cristo, que nos precede. Porque, después de muchas y diversas tribulaciones, es Él quien nos introducirá en su gloria. Ama a Dios con todo el corazón, y a Jesús, su Hijo, crucificado por nosotros, pecadores, y no caiga nunca de tu mente acordarte de Él. Medita, sin cansarte, el misterio de la cruz y los dolores de la Madre erguida a los pies de la cruz.
San Francisco de Asís
Con nuestro mayor y sincero agradecimiento por ser los pies de Jesús y María en esta noche del Míercoles Santo en Pozo del Camino.



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