¡¡MARÍA SIEMPRE CONTIGO Y TÚ SIEMPRE CON MARÍA!!
5. MARÍA, ASUNTA AL CIELO
Madre mía santísima, ayúdame a entender la buena noticia que encierra tu Asunción: que mi pecado, mi egoísmo y las heridas que hoy me dañan y me rompen, no son parte esencial de mi ser; que un día yo también participaré plenamente de esa Vida que no acaba.
Avemaría
Hoy quiero traerte, Madre, la flor de mi fe en la resurrección: que mis dudas, mi debilidad o el sufrimiento por la muerte de mis seres queridas, no hagan temblar lo que sé bien: que estoy llamado a la vida eterna.
Ave María purísima,
sin pecado concebida
4. MARÍA, MADRE INMACULADA
María, madre mía, tú concebida sin pecado original, no estás lejos de mí, como un ser excelso que nada tiene que ver conmigo. No. Toda tu vida, tu existencia maravillosa, es signo de lo que estoy llamado a ser. Que acompañado por ti, Madre, no me aleje nunca del Dios de la Vida.
Avemaría
Hoy quiero traerte, Madre, la flor de mi fe en tu Inmaculada Concepción. Que esta verdad, Madre, y tu presencia cercana, me recuerden siempre que mi destino no es el pecado y la oscuridad sino una vida plena y feliz.
Ave María purísima,
sin pecado concebida.
3. MARÍA, VIRGEN Y MADRE
Santa María Virgen, Dios ha obrado maravillas en ti. Y Tú te has fiado de Él, Tú te has dejado hacer por Él completamente, sin reservas. Madre, hoy te pido que me ayudes a abrir mi corazón a la acción de Dios, a confiar en Él, a dejarme transformar, modelar y guiar por Él.
Avemaría
Hoy quiero traerte, Madre, la flor de un corazón limpio, que se aleje del egoísmo, el rencor y la búsqueda de mi mismo. Que aprenda de ti, María, a dejar actuar a Dios en mí.
Ave Maria purísima,
sin pecado concebida
2. MARÍA, MADRE NUESTRA
Señor Jesús, gracias por el inmenso regalo que me ha hecho al darme como madre a tu propia madre. María, hoy me presento ante ti como hijo necesitado de tu intercesión, de tu cuidado, de tu ternura, de tu amor. No me dejes nunca de tu mano, Madre mía.
Avemaría
Hoy quiero traerte, Madre la flor de mi maternidad, de mi paternidad, de mi cuidado; Tú me invitas hoy a que cuide a los que tengo cerca. Que aprenda de ti, María, a cuidar y amar a los demás como Tú lo haces conmigo.
Ave María purísima,
sin pecado concebida
1. MARÍA, MADRE DE DIOS
María, Madre de Dios, con tu SÍ generoso e incondicional, como tu fidelidad absoluta a la voluntad de Dios, hiciste posible que se realizara la obra más bella, más honda, más infinita, de todos los tiempos: la encarnación del Hijo de Dios. Por tu SÍ fuiste hecha Madre de Dios.
Avemaría
Hoy quiero traerte, Madre, la flor de mi devoción a Ti, de mi amor por Ti. Porque sé que estando contigo, María, estoy con Jesús; porque sé que, amándote a Ti, mi amor por tu Hijo crecerá más y más.
Ave María Purísima,
sin pecado concebida