Virgen que brillas con fulgor celeste,
Virgen y Madre, del Carmelo gloria,
hoy nuestro gozo tine en ti su centro
Reina y Señora.
Nube eliana que ternuras llueves,
cielos y tierra tus bondades cantan;
siempre el Carmelo te invocó y le diste
lluvia de gracias.
Sigue vertiendo tu caudal fecundo,
sigue luciendo, rutilante estrella;
sigue trazando en nuestra noche oscura
célica senda.
Nuna te alejes de este huerto tuyo
Virgen del Carmen, nuestra jardinera,
cuídanos, Madre, que queremos darte
flores más bellas.
Pues tus delicias en tu Carmen pones,
es nuestro anhelo siempre recrearte:
en el destierro y en la eterna patria,
Virgen del Carmen.
Gloria a la excelsa Trinidad divina,
que en alto cielo quiso coronarte;
y que a nosotros nos da en ti, Sñeora,
próvida Madre. Amén.







