jueves, 25 de diciembre de 2025

PREGÓN DE NAVIDAD 2025

 













ANUNCIO DEL NACIMIENTO DEL SALVADOR


Pasados innumerables siglos desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra y formó al hombre a su imagen; después también de muchos siglos, desde que el Altísimo pusiera su arco en las nubes tras el diluvio como signo de alianza y de paz; veintiún siglos después de la emigración de Abrahán, nuestro padre en la fe, de Ur de Caldea; trece siglos después de la salida del pueblo de Israel de Egipto bajo la guía de Moisés; cerca de mil años después de que David fuera ungido como rey; en la semana sesenta y cinco según la profecía de Daniel; en la Olimpíada ciento noventa y cuatro, el año setecientos cincuenta y dos de la fundación de la Urbe, el año cuarenta y dos del imperio de César Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz, Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar el mundo con su piadosísima venida, concebido del Espíritu Santo, nueve meses después de su concepción, nace en Belén de Judea, hecho hombre, de María Virgen: la Natividad de nuestro Señor Jesucristo según la carne.















viernes, 19 de diciembre de 2025

jueves, 18 de diciembre de 2025

PEREGRINACIÓN JUBILAR SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE LA PEÑA (I): ENCUENTRO JUBILAR (13/DIC/2025)

 

La esperanza encuentra en la Madre de Dios su testimonio más alto. En Ella vemos que la esperanza no es un fútil optimismo, sino un don de gracia en el realismo de la vida. (...) No es casual que la piedad popular siga invocando a la Santísima Virgen como Stella maris, un título expresivo de la esperanza cierta de que, en los borrascosos acontecimientos de la vida, la Madre de Dios viene en nuestro auxilio, nos sostiene y nos invita a confiar y a seguir esperando.


Papa Francisco

Bula de convocación del Jubileo Ordinario del año 2025

(Punto 24)























































































Madre de la Peña, tú que eres nuestra Auxiliadora, transforma nuestros Dolores en esperanza mientras te ofrecemos el Santo Rosario, bajo el manto protector de la Reina del Carmelo.