- En lugar de hacer obras de penitencia, haced las de la obediencia.
- La mortificación de los ojos es un escudo de la pureza.
- ¿De qué me servirán las riquezas, los honores y los placeres a la hora de la muerte?
- La verdadera religión no consiste sólo en palabras: es menester pasar a las obras.
- Hoy día, además de rezar, lo cual no debe faltar nunca, es necesario actuar y trabajar intensamente.
- La finalidad del Oratorio es la de reunir a los muchachos para hacerlos honrados ciudadanos, haciéndolos buenos cristianos.
- Un Oratorio sin música es un cuerpo sin alma.
- Quien protege a los huerfanitos, será bendecido por Dios y protegido por María.
- Todo joven, por desgraciado que sea, tiene un punto sensible al bien, y es el primer deber del educador descubrir ese punto, esa cuerda sensible del corazón y sacar provecho de ella.
- Los ociosos, al final de la vida, experimentarán grandísimos remordimientos por el tiempo perdido.
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SABATINA
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